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Grandes profesionales de la Ingeniería Civil. Eduardo Torroja Miret

Viernes, 14 Junio, 2024

Continuamos con la campaña del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas sobre los grandes profesionales de la Ingeniería Civil. En esta ocasión, hablamos sobre Eduardo Torroja Miret, uno de los destacados padres de la Ingeniería Civil de nuestro país.

Tal y como le definen en la fundación que lleva su nombre, “insigne Ingeniero Civil, proyectista, científico, investigador, gestor y docente. Protagonizó, en gran medida, la revolución científica y técnica que  abrió paso al trepidante desarrollo del hormigón armado y pretensado en la primera mitad del siglo XX, contribuyendo a la evolución de la industria de la Construcción. Es internacionalmente reconocido por su actividad como Ingeniero proyectista, su labor docente, su actividad investigadora y como impulsor de la moderna normativa de las estructuras de hormigón armado y pretensado”. 

Una buena carta de presentación del hijo de Eduardo Torroja Caballé, Arquitecto español, cuyos hijos siguieron su trayectoria en las carreras técnicas, especialmente en la Ingeniería. En el caso que nos ocupa, el madrileño Torroja Miret, nacido en 1899, estudió en la Escuela de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos, finalizando sus estudios en 1923. 

Nada más finalizar sus estudios, se incorporó, debido a su ya prestigio en la carrera, a la Compañía de Construcciones Hidráulicas Civiles: “Allí lleva a cabo importantes proyectos entre los que destacan: la cimentación del puente de Sancti-Petri en San Fernando (Cádiz), por la novedad del procedimiento empleado, y el acueducto de Tempul, sobre el río Guadalete, en Cádiz (Wikipedia)”.  

En 1927 abre su propio estudio de Ingeniería Civil en la capital, donde desarrolla una visión transversal, incorporando la Arquitectura, otra de sus pasiones. Se le incluye, también en ese año, en el equipo de trabajo de la Ciudad Universitaria de Madrid: “Su intervención no se limitó a los proyectos y obras de Ingeniería, sino que intervino de forma magistral en la mayor parte de las edificaciones arquitectónicas, asimilando desde el inicio la nueva estética de la Arquitectura Moderna, integrándola en sus novedosas y originales concepciones estructurales. Prueba de ello son los tres viaductos construidos en 1933 en la Ciudad Universitaria: Viaducto de los Quince Ojos, Viaducto del Airey Viaducto de los Deportes; el muro de contención del arroyo de Cantarranas (1933), o la Estación de Tranvías del Estadio (1933), así como su intervención en las estructuras de las Facultades de Ciencias (1934), Medicina (1934) y Farmacia (1934), la Residencia de Estudiantes (1935), la Central Térmica (1935), o el Hospital Clínico (1935) – (Fundación Eduardo Torroja)”. 

Dentro de su impulso al hormigón armado y el microhormigón en España, Torroja continúo realizando trabajos en toda España de destacado renombre hoy en día: el Mercado de Algeciras, el Frontón de Recoletos de Madrid y el Hipódromo de la Zarzuela. 

Para la realización de las investigaciones en torno a la Ingeniería Civil y, por supuesto, en torno al hormigón, creó la empresa Investigaciones de la Construcción S. A., ICON. En 1934, además, funda el Instituto Técnico de la Construcción y Edificación, junto con destacados profesionales del momento. El objetivo era la investigación en los campos de la Ingeniería y de la Arquitectura. Fruto de su éxito, en 1939 este organismo se integró en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC. 

“Tras el paréntesis de la guerra civil, Eduardo Torroja centra su actividad como proyectista en la reconstrucción de diversas obras públicas, y se interesa por las posibilidades de las estructuras metálicas electrosoldadas. Incursiona, por primera vez en España, en las posibilidades de las estructuras mixtas de hormigón-acero, siendo ejemplos significativos los puentes de Tordera (1940), Posadas (1940) y Muga (1941). Su obra más importante en estos años es la construcción del gran arco central del Viaducto Martín Gil, sobre el embalse del Esla (1941), que, con sus 209 m de luz, fue record mundial durante varios años (Fundación Eduardo Torroja)”. 

Su trabajo le permitió, en primer lugar, ser profesor, desde 1939, de la Escuela Especial de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid; desde 1941, Director del Laboratorio Central de Ensayos de Materiales de Construcción; y, en 1944, ingresó en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. 

Tras la IIGM

A raíz del fin de la Segunda Guerra Mundial, se crea un proyecto internacional, en el que se incluye al ahora el Instituto Técnico de la Construcción y del Cemento. A lo largo de los siguientes años, Torroja se vuelca en este organismo y en el Laboratorio Central, donde desarrolla grandes avances en el ámbito de la Ingeniería Civil: “En pocos años, el Laboratorio Central se convierte en el centro de referencia para los análisis de estructuras en modelo reducido, y muchos ingenieros europeos envían a Madrid sus concepciones estructurales para ser ensayadas en él (Fundación Eduardo Torroja)”. 

Puestos honoríficos en diferentes entidades internacionales y una trayectoria que no cesa. Los años 50, para Torroja, son también prolíficos. Tal y como explica la Fundación, fuente de nuestro artículo, “Mediante la introducción del pretensado según sus generatrices rectas, en lugar de hacerlo, como es lo común, según los paralelos de la superficie, consigue evitar la aparición al exterior de nervios de anclaje del pretensado, permitiéndole ofrecer una visión pura y simple de su forma, adaptada a su credo estético: funcionalidad, veracidad estructural, simplicidad formal. Por otra parte, la cubierta tórica del depósito está resuelta también en ladrillo armado”. 

El 15 de junio de 1961, Torroja muere en el Instituto Técnico de la Construcción y del Cemento, trabajando. Un Ingeniero incansable, destacado por su uso del hormigón armado en España y por su pasión con la innovación en cálculo de estructuras, que llevó la Ingeniería Civil española al mundo en una época en la que nuestro país se encontraba en pleno desarrollo al que, sin duda, él mismo contribuyó. 

Conoce su perfil completo en la Fundación Eduardo Torroja en el link de la publicación.